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La Naturaleza como eje de la nueva exposición de Casa Asia, “El árbol y la sombra” de Ricard Chiang

El Centro Cultural de China en Madrid acoge esta muestra de 35 obras creadas con materias naturales y formada por instalaciones, esculturas y murales

El estilo de vida del artista Ricard Chiang en su pequeño rincón de Mallorca se ha trasladado a las salas del Centro Cultural de China de Madrid, en forma  de exposición “El árbol y la sombra”, organizada por Casa Asia, el Centro Cultural de China en Madrid y el Institut d’Estudis Baleàrics. Esta muestra, que se inaugura el jueves 2 de octubre a las 19.30 horas y se podrá visitar hasta el 31 de octubre, cuenta con dos instalaciones de gran formato, esculturas, murales y pinturas ponen al alcance del espectador una naturaleza delicada atrapada en resinas, vitrinas y otros soportes a lo largo de las salas. Arte y naturaleza no se pueden separar en el concepto y en la producción de esta muestra.

Despertarse en el campo todos los días con la luz natural, vivir en el campo todo el año, ver el paso de las estaciones y contemplar el ciclo vital de las plantas y de los animales es una experiencia vital que tiene una clara repercusión en su obra. El universo del artista y su mundo interior se comunican entre sí, a través de la contemplación y la quietud. Los materiales que utiliza proceden de la naturaleza como puede ser la niebla o la flor del almendro, las raíces de los árboles u otras plantas, las sedas de las arañas, los lagartos viejos, las ratas muertas, los residuos orgánicos de insectos, pájaros y plantas.

Ricard Chiang (Barcelona, 1966) entiende arte y naturaleza como dos cosas indisociables: en la naturaleza y en lo bello natural, encuentra así la razón de la existencia y la razón de una práctica artística que viene desarrollando desde hace más de dos décadas en este mismo lugar donde ha construido la casa donde vive. “Sus pinturas, sus esculturas e instalaciones  tienen que ver con esta naturaleza agreste en la que habita como sus árboles, en una casa que se podría catalogar entre aquellos refugios denominados ‘cabañas para pensar’, como los de Wittgenstein, Heidegger, Joung, Mahler, o Grieg, o los de todos aquellos que han necesitado el silencio de la naturaleza para entregarse a la contemplación, ordenar el pensamiento y escribir”, describe la comisaria de la muestra y directora de Cultura y Exposiciones de Casa Asia, Menene Gras.

El origen chino de Ricard Chiang, afincado en Mallorca, encuentra en sus obras el referente de la pintura de paisaje china, uno de sus fundamentos del arte más antiguo que se remonta a más de mil años, al siglo III a. C. Es un género pictórico clásico de China y se entiende como una representación alegórica de la naturaleza, a partir del impacto sensible que ésta en sus diferentes estados ejerce en el hombre.

La relación con la naturaleza que mantiene Ricard Chiang en su trabajo conserva ciertos aspectos fundamentales que se registran en la pintura tradicional china de paisaje, al igual que se percibe en la obra de otros artistas chinos como Xu Bing, Qiu Anxiong, Yang Xinguang, Hong Lei, Jin Jiangbo o Zhang Xiaotao, entre muchos otros.

Tras Madrid, “El árbol y la sombra” seguirá un camino que la llevará  hasta la sede de Casa Asia en Barcelona, el Casal Solleric en Palma de Mallorca y al Stiftung für Kunst und Kultur en Bonn, Alemania.

Un recorrido por la naturaleza de Chiang

La exposición “El árbol y la sombra” se divide entre cinco series y dos instalaciones, creadas in situ:

“Niebla”, I y II

El artista presenta dos murales de gran formato (400x200 y 160x240 respectivamente) compuestos de cuatro paneles donde intenta transmitir su experiencia del paisaje y el sentimiento correspondiente potenciando el valor simbólico de la representación abstracta de sus componentes. Los estados atmosféricos son muy importantes en la pintura tradicional china y el artista recurre a la ceguera que produce la niebla en el campo a ciertas horas del día. A partir de las visiones de la niebla, que en el campo se concentran en el silencio y la luz blanca y densa que no deja ver, se inicia un viaje poético al vacío, que detiene al espectador en el umbral entre la presencia y la ausencia, el no ser y el ser del mundo.

“La flor del almendro”, I y II

El artista identifica las dos composiciones que presenta de esta serie con dos esculturas hechas de resina de poliéster, flores de almendro y peanas lacadas. Chiang captura la flor del almendro, tan presente en el paisaje mallorquín, entre la resina como si fuera una urna de cristal, donde la flor se conserva sin perder el color ni sus cualidades. El equivalente en China es la flor del cerezo que brota en abril y se asocia con la belleza y el poder de la mujer, pero también con el amor y la pasión. El artista consigue detener la evolución del almendro, como si pudiera desacelerar el movimiento del tiempo y hacer que la flor no envejezca nunca. En lugar de recurrir a la imitación del mundo sensible, como suele hacer la pintura, incorpora el mundo natural sin apenas manipular artificialmente lo que nos es dado, para insinuar su voluntad de alterar nuestra percepción y enseñarnos a ver.

“Raíces” I, II y III

Las raíces son un elemento vital a partir del cual se arraiga la planta en la tierra permitiendo su crecimiento, la columna vertical de una planta. La morfología de las plantas y su anatomía revelan la posible comparación entre el comportamiento fisiológico de las plantas y el cuerpo humano. Chiang muestra la fragilidad de las raíces y los dibujos que éstas hacen como sin hacer otra intervención que no sea la de su captura y selección para después efectuar una especie de taxidermia como la que se practica con los animales y disecarlas. Son raíces de ciprés, tradicionalmente símbolo de la muerte y árbol fúnebre que se suele plantar en los cementerios para acompañar a los muertos. Aunque por su longevidad también se ha considerado árbol de la vida y un árbol sagrado en muchos pueblos. La técnica empleada en estas tres esculturas para conservar las raíces es similar a la que utiliza para la conservación de la flor del almendro o las sedas de araña.

“Arañas”, de la I a la XXV

Veinticinco esculturas de resina atrapan telas de seda de araña y pigmentos en esta serie. La familiaridad con las arañas y la observación acerca de cómo elaboran la seda. La ingeniería que despliegan las arañas tiene que ver con la mecánica de los tejidos confeccionados manualmente o mediante telares como se hacía antiguamente. Las sedas han sido cosechadas por el artista, que las ha recogido de los lugares donde las arañas las fabricaban, admirando la perfección de estos dibujos que éstas son capaces de hacer laboriosamente cuidando la simetría del círculo en torno a un núcleo poligonal casi invisible que se va desarrollando con el tiempo. Hay más de cuarenta mil especies de arañas en el mundo y un centenar de familias. Son animales depredadores –son las mayores consumidoras de insectos del planeta- y todos producen seda con sus glándulas secretoras a partir de un fluido que se solidifica en contacto con el aire y al deshidratarse se convierte en la fibra de seda

 

“Puesta de sol”(Instalación)

Se trata de una instalación hecha con las ramas del almendro, que combina con la resina de poliéster, la madera y los pigmentos, generando una composición que recuerda ciertos elementos naturales de la pintura china de paisaje como se comentado al principio. De nuevo recurre al árbol del almendro, con el que mantiene gran familiaridad desde que se fue a vivir a Mallorca. Las vivencias que comparte con los demás seres de la naturaleza suponen la existencia de una naturaleza parlante a la que escucha, con ánimo de comunicarse a su vez con ella y poder así transmitir el sentimiento estético que deriva de lo bello natural.

“Compostera” (Instalación)

La instalación está hecha de aquellos desechos orgánicos que el artista recoge en su casa para la obtención del compost que le sirve para el abono del campo. Todos los residuos se han traído de allí, porque hubiera sido muy difícil buscarlos artificialmente en los alrededores de Madrid. Para él, era importante que procedieran del lugar donde vive y trabaja, para articular las obras que presenta. La compostera o el compostador es un artefacto que permite reciclar residuos orgánicos en un proceso que suele denominarse “compostaje”, a partir del cual se obtiene artificialmente una sustancia llamada humus que es el resultado de la descomposición bioquímica de los anteriores a través de  un proceso biológico que se produce bajo los efectos del oxígeno, una determinada humedad y temperatura.

“Sombras” (Instalación)

Esta instalación se compone de un lienzo de gran formato (620x356x135) se ubica en el escaparate que da a la calle General Pardiñas del Centro Cultural Chino De Madrid: tiene la función de introducir al visitante en la exposición. El artista recrea un teatro de sombras, cuyo precedente son las llamadas “sombras chinescas”, con el fin de provocar un efecto óptico teatralizado. Para conseguirlo, ha dispuesto una pantalla de papel de arroz, detrás de la cual ha colocado las ramas del árbol que gracias a la iluminación artificial se reproducen sobre aquella. Las figuras representadas en virtud de este procedimiento permiten comprobar el origen material de la percepción sensible, pero a la vez también las alteraciones que la luz puede producir en nuestra percepción del mundo mostrando su vulnerabilidad. La simplicidad de estas figuras de sombra no resta complejidad a la elaboración de esta instalación pensada para este escenario que sirve de vestíbulo entre la calle y el espacio expositivo, sino más bien al contrario, actúa como una especie de llamada reclamando la atención del transeúnte.


“El árbol y la sombra”, de Ricard Chiang

Inauguración: jueves, 2 de octubre de 2014, a las 19.30 horas.

Fechas: del viernes 3 de octubre al viernes 31 de octubre de 2014.

Horario: de lunes a viernes, de 10.00 h a 13.30 h. y de 16.30 a 20.00 h. Sábados, de 10.00 h a 14.00 h. Domingo, cerrado

Lugar: Centro Cultural de China en Madrid | c/ del General Pardiñas, 73 | Madrid

Entrada libre

 

TEXTO DE LA COMISARIA


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